Los llamados dolores de crecimiento suelen afectar a las piernas de algunos niños, especialmente entre los 4 y los 8 años. Normalmente aparecen al final del día, después de una jornada activa, o durante la noche, cuando el niño ya está descansando.
Aunque suelen ser molestias transitorias, pueden resultar incómodas y preocupar a los padres. Lo más habitual es que el niño note dolor en la parte anterior de la pierna, en las pantorrillas o alrededor de las rodillas, sin que exista una lesión visible.
¿Qué puede ayudar a aliviar los dolores de crecimiento?
Una de las medidas más sencillas es realizar masajes suaves en las piernas antes de ir a dormir, especialmente en la zona de la pantorrilla y la parte anterior de la pierna. Este gesto puede ayudar a relajar la musculatura y aportar sensación de alivio.
También puede ser beneficioso realizar estiramientos suaves de los músculos de las piernas, siempre sin forzar y adaptados a la edad del niño. Convertirlo en una pequeña rutina antes de acostarse puede ayudarle a relajarse y a descansar mejor.
La aplicación de calor local también puede ser útil. Una manta templada o una bolsa de calor suave, siempre con precaución para evitar quemaduras, puede ayudar a reducir la sensación de molestia.
En niños más pequeños, las técnicas de distracción funcionan muy bien. Leer un cuento, acompañarles con calma o ayudarles a respirar despacio puede hacer que vivan el episodio con menos ansiedad.
¿Cuándo consultar con el pediatra?
Aunque suelen ser molestias pasajeras, es recomendable consultar con el pediatra si el dolor es muy intenso, aparece siempre en el mismo punto, se acompaña de fiebre, inflamación, cojera, debilidad, pérdida de apetito o si el niño deja de realizar actividades habituales.
El pediatra podrá valorar cada caso y decidir la pauta más adecuada.
Apoyo nutricional durante el crecimiento
Además de las medidas de alivio, es importante cuidar la alimentación y asegurar un buen aporte de nutrientes durante las etapas de crecimiento.
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Los dolores de crecimiento suelen aliviarse con medidas sencillas y mucho acompañamiento. Una rutina de descanso, masajes suaves, calor local y una nutrición adecuada pueden ayudar a que el niño se sienta más cómodo durante esta etapa.

