El verano no siempre sienta bien a la tripa, especialmente en el caso de los niños. Los cambios de rutina, las comidas fuera de casa, el calor o los viajes pueden hacer que el sistema digestivo esté más sensible.
La diarrea consiste en hacer deposiciones más blandas o líquidas y con más frecuencia de lo habitual. En la mayoría de los casos suele ser algo pasajero, pero hay un punto clave que no debemos olvidar: evitar la deshidratación.
Cuando un niño tiene diarrea, pierde agua y sales minerales. Por eso, el primer objetivo no es “cortar” la diarrea de inmediato, sino reponer líquidos y electrolitos para ayudar al organismo a recuperar su equilibrio.
¿Qué hacer en caso de diarrea?
1. Priorizar la hidratación
Durante las primeras horas, lo más importante es ofrecer líquidos con frecuencia y en pequeñas cantidades. Si el niño no tiene apetito, no conviene forzarle a comer, pero sí insistir en la hidratación.
Una buena opción es Neo Peques Suero+, un suero de rehidratación oral indicado en caso de deshidratación causada por diarrea o vómitos con pérdida de electrolitos. Se presenta en sobres monodosis de 50 ml, está listo para tomar y puede consumirse frío o congelado, algo especialmente práctico en verano.
Además, Neo Peques Suero+ es apto para todas las edades, también para bebés, y aporta glucosa y sales minerales como citrato de sodio, cloruro de sodio y cloruro de potasio.
2. Reintroducir la alimentación poco a poco
Cuando el niño empiece a encontrarse mejor y tolere los alimentos, puede volver poco a poco a una dieta normal, dando prioridad a comidas suaves y fáciles de digerir.
Algunas opciones sencillas pueden ser arroz, plátano, yogur natural, carne blanca o pescado blanco. Conviene evitar comidas muy grasas, alimentos muy azucarados o preparaciones pesadas hasta que la tripa se recupere.
3. Ayudar a recuperar el equilibrio intestinal
Después de un episodio de diarrea, la flora intestinal puede quedar alterada. En este momento, los probióticos y prebióticos pueden ser una ayuda interesante.
Neo Peques Probiotic combina probióticos y prebióticos con acción reguladora de la flora intestinal. Ayuda a restituir el equilibrio entérico en caso de diarreas y favorece el mantenimiento de los sistemas de defensa inmunitaria.
Su fórmula contiene 7 cepas probióticas, entre ellas Saccharomyces boulardii, Lactobacillus reuteri, Lactobacillus rhamnosus, Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus casei, Bifidobacterium infantis y Bifidobacterium lactis, junto con inulina, una fibra prebiótica. Está indicado a partir de los 6 meses y se recomienda tomar 1 vial al día, preferiblemente por la mañana.
Prevención en verano
En verano, la prevención también es muy importante. Mantener una buena higiene de manos, cuidar la conservación de los alimentos, evitar comidas en mal estado y ofrecer una dieta adaptada a la edad del niño puede ayudar a proteger su bienestar digestivo.
Si el bebé toma pecho, es recomendable mantener la lactancia, ya que ayuda a proteger al niño en sus primeros meses.
Cuándo consultar
Aunque muchas diarreas son pasajeras, si el niño está muy decaído, no tolera líquidos, presenta signos de deshidratación, fiebre persistente, vómitos repetidos o la diarrea no mejora, conviene consultar con el pediatra.
En definitiva, ante una diarrea infantil, la clave es actuar con calma: hidratar, reponer electrolitos, reintroducir la alimentación de forma suave y apoyar la flora intestinal. Para ello, Neo Peques Suero+ y Neo Peques Probiotic pueden ser dos buenos aliados en el botiquín familiar de verano.

