Una alimentación equilibrada debe contener entre un 50 y un 55% de glúcidos (pan, cereales, legumbres), entre un 30 y un 35% de lípidos (grasas saludables) y entre un 10 y un 15% de proteínas (carne, pescado, huevo, productos lácteos).
El número de calorías que necesitas depende de tu edad, sexo y nivel de actividad física. Lo importante es adaptar tu alimentación a tus necesidades energéticas reales.
Realiza cinco comidas al día en condiciones óptimas: busca un espacio tranquilo, come sin prisa y disfruta de cada bocado. Esta práctica favorece una mejor digestión y mayor saciedad.
Evita picar entre comidas y reduce el uso de grasas excesivas en la cocina. Opta por métodos de cocción más saludables como el vapor, la plancha o el horno.
Bebe abundante agua a lo largo del día. La hidratación es fundamental para el correcto funcionamiento de tu organismo.
Transforma tus hábitos poco a poco. Encuentra la motivación que te impulse a cuidarte y a sentirte mejor. Ocúpate de ti mismo, ponte en forma y limita los excesos de tabaco y alcohol.

