La deshidratación en niños y bebés aparece cuando el cuerpo pierde más líquidos de los que recibe. Puede ocurrir por diarrea, vómitos, fiebre, sudoración excesiva o porque el niño no bebe lo suficiente durante el día.
En los más pequeños hay que prestar especial atención, ya que pueden deshidratarse con mayor facilidad. Algunas señales que pueden alertarnos son: boca y lengua secas, ojos hundidos, menos ganas de jugar, cansancio, irritabilidad, llanto sin lágrimas o disminución de la cantidad de orina. En caso de duda, especialmente en bebés o si los síntomas son intensos, conviene consultar con el pediatra.
1. Hidratación constante, poco a poco
Cuando hay vómitos o diarrea, lo más importante es reponer el agua y las sales minerales que se pierden. Para ello, las soluciones de rehidratación oral son una de las opciones más adecuadas, ya que ayudan a compensar la pérdida de líquidos y electrolitos.
Al principio, es mejor ofrecer pequeñas cantidades con frecuencia. Puede hacerse con una cucharita, una jeringa oral o pequeños sorbos, evitando que el niño tome mucho líquido de golpe, especialmente si tiene vómitos.
2. Evitar bebidas poco adecuadas
En caso de diarrea o vómitos, no todas las bebidas son recomendables. Las bebidas para deportistas, refrescos o zumos azucarados no sustituyen a un suero de rehidratación oral, ya que no tienen la composición adecuada para reponer las pérdidas de agua y sales minerales.
El agua puede ayudar en una hidratación normal, pero cuando hay pérdida de electrolitos por diarrea o vómitos, es preferible utilizar una solución de rehidratación oral.
3. Ofrecer alimentos ricos en agua
Cuando el niño se encuentre mejor y tolere alimentos, pueden introducirse opciones suaves y fáciles de digerir. También es buena idea incluir frutas, verduras y hortalizas con alto contenido en agua, siempre adaptadas a su edad y tolerancia.
Lo importante es no forzar la comida si no tiene apetito, pero sí mantener una correcta hidratación.
Neo Peques Suero+: rehidratación oral práctica para niños y bebés
Neo Peques Suero+ es un suero de rehidratación oral indicado para el manejo dietético de la deshidratación causada por diarreas o vómitos con pérdida de electrolitos. Se presenta en 5 sachets de 50 ml, listos para tomar, con agradable sabor a frutas y aptos para todas las edades, también para bebés.
Su fórmula contiene glucosa, citrato de sodio, cloruro de sodio y cloruro de potasio, nutrientes clave para ayudar a reponer las pérdidas de agua y sales minerales. Además, su formato en sobres monodosis resulta cómodo para llevar fuera de casa, y puede tomarse frío o congelado, algo especialmente útil en verano.
El modo de empleo recomendado es tomar 1 sobre cada 3 horas, hasta un máximo de 9 sachets al día. Se consume directamente, cortando un extremo del sobre. Una vez abierto, debe consumirse antes de 24 horas.
Apoyo intestinal después de la diarrea
Si la deshidratación aparece asociada a diarrea, también puede ser interesante cuidar la flora intestinal. Neo Peques Probiotic combina prebióticos y probióticos para favorecer el equilibrio de la flora intestinal en lactantes y niños de corta edad. Contiene 7 cepas probióticas junto con inulina, y está indicado a partir de los 6 meses.
Cuándo consultar
Consulte con el pediatra si el niño está muy decaído, no tolera líquidos, vomita de forma repetida, presenta diarrea intensa, fiebre persistente, ojos muy hundidos, boca muy seca o moja muchos menos pañales de lo habitual.
Actuar pronto es clave: ofrecer líquidos en pequeñas cantidades, usar un suero de rehidratación oral cuando hay diarrea o vómitos y vigilar la evolución ayuda a que los más pequeños se recuperen con mayor seguridad.

