Los días de fiesta, con muchos momentos sociales, suelen ser desafiantes para quienes siguen una dieta. Si no tienes un sobrepeso significativo o llevas tiempo en régimen, es recomendable hacer una pausa en la dieta durante estos días. Puedes comer de todo, pero manteniendo la moderación. Lo ideal es respetar los horarios de las comidas sin saltarte ninguna y evitar picar entre horas.
Cómo disfrutar según tu destino de Semana Santa
Si visitas una ciudad española: El tapeo es inevitable, así que propón hacerlo al mediodía en lugar de por la noche. De esta forma, tu cuerpo tendrá más tiempo para quemar las calorías extra. Opta por refrescos light y evita el alcohol. Elige tapas ligeras como boquerones en vinagre escurridos, anchoas con tomate, tortillas de verdura, langostinos a la plancha, brochetas, jamón serrano sin tocino y encurtidos. Rechaza los rebozados y alimentos grasos, y no comas pan. Completa tu día caminando por la ciudad para ver los lugares más importantes.
Si vas a la playa: Durante las comidas, sírvete porciones pequeñas de paella o fideuá. Pide aperitivos a base de pescado sin freír: pulpo, salpicones de marisco, sepia o calamar a la plancha, pescados al horno o ensaladas de marisco. Propón paseos por la playa, alquilar bicicletas u otras actividades físicas con tu grupo.
Si te diriges a un destino rural: Si organizan una barbacoa, acompaña a quienes hagan la compra para asegurar que haya opciones magras como solomillos de cerdo, ternera, pollo y pavo, además de carnes grasas. Aprovecha para comer verduras de temporada. Sugiere senderismo, rutas en bicicleta o actividades que te permitan disfrutar del entorno.
Si esquías en la montaña: Los bocadillos son inevitables. Elige opciones ligeras y retira la miga del pan si es posible. Prepárate bocadillos de pollo con lechuga, atún al natural con tomate, pavo con pimienta y salsa de yogur casera, o lomo embuchado con tomate. Lleva contigo complementos ligeros como fiambre de pavo, jamón york, queso fresco, frutas y yogures.
Si te quedas en casa: Mantén un menú equilibrado con abundantes verduras y un segundo plato a base de pescado, carne magra, huevo o marisco. Evita el pan, bebe agua y termina con una infusión. Si comes en restaurante, elige ensaladas sin salsa que puedas aliñar tú mismo, y segundos platos sencillos a la plancha.
- Aprovecha los ratos libres para hacer actividad física.
- Propón planes que incluyan movimiento, no solo comidas y bebidas.
- Evita situaciones que supongan una tentación demasiado fuerte.
- Elige agua como bebida principal. Los refrescos light o sin azúcar tienen muy pocas calorías.

