Aunque hayas dicho esta frase en alguna ocasión cuando no has podido entrar en tu talla habitual, es importante entender qué es realmente la retención de líquidos. Se trata de una acumulación de agua y otros fluidos en el cuerpo que supera los niveles normales. Nuestro organismo, a través de un complejo sistema hormonal, regula constantemente estos niveles para mantener el equilibrio. Normalmente, si bebemos más agua de la necesaria, los riñones la eliminan en forma de orina o a través de las glándulas sudoríparas.
El problema surge cuando el cuerpo no puede eliminar todo el líquido necesario para mantener este equilibrio. Un aumento de peso inexplicable, piernas o manos hinchadas, debilidad, calambres, hinchazón de tobillos, cara, abdomen y pesadez general pueden ser síntomas de retención de líquidos. Existen múltiples factores y causas que pueden originarla:
- Exceso de sal en la alimentación, que favorece la acumulación de agua.
- Dieta pobre en proteínas y nutrientes esenciales.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Problemas en el funcionamiento hepático, cardíaco o renal.
- Estilo de vida sedentario con poco movimiento articular.
- Efectos secundarios de ciertos medicamentos.
- Cambios hormonales significativos, embarazo o menopausia.
- Temperaturas altas o humedad excesiva que dilatan los vasos sanguíneos y transportan más agua hacia los tejidos.
Detectar la retención de líquidos es sencillo. Presiona la zona hinchada con el pulgar durante unos segundos. Si la marca permanece durante mucho tiempo, existe retención. Cuanto más dure la señal, mayor será la acumulación de líquidos. Los síntomas principales incluyen calambres, debilidad, palpitaciones, hinchazón y malestar general. Desde el punto de vista estético, puede provocar celulitis y un aumento de volumen considerable. Muchas personas la confunden con sobrepeso, lo que las lleva a seguir dietas inadecuadas que agravan el problema. Aquí hay soluciones prácticas y efectivas para combatir la retención de líquidos:
- Beber agua — entre 1 y 2 litros diarios — para ayudar al cuerpo a eliminar los líquidos sobrantes. No esperes a tener sed, ya que este síntoma indica que la deshidratación ya ha comenzado. También puedes consumir zumos e infusiones. Un consejo útil: beber un vaso de agua al levantarte te ayudará a eliminar los fluidos acumulados durante la noche.
- Consumir proteínas, ya que el hígado genera albúmina tras su ingesta, una sustancia esencial para evitar que los fluidos se acumulen en los tejidos.
- Incluir alimentos ricos en potasio como plátanos y verduras de hoja verde.
- Aprovechar las hierbas y vegetales diuréticos. Las infusiones de perejil, enebro, hojas de olivo, cola de caballo, caldos de puerros, espárragos frescos y pepino son especialmente efectivas, ya que aumentan la producción de orina.
- Hacer ejercicio regularmente. Nadar, caminar, montar en bicicleta o subir escaleras son actividades que mueven las piernas y facilitan el trabajo de los riñones. También puedes mover los dedos de los pies hacia arriba y hacia abajo para que los músculos de las piernas bombeen los líquidos.
- Sumergirse en agua. En el mar, piscina o bañera, mueve las piernas para que los músculos bombeen los líquidos hacia la vejiga. La presión del agua facilita la expulsión a través de la orina.
- Elevar las piernas. Si la retención se concentra en las extremidades inferiores, recuéstate y eleva los pies al menos una hora por las tardes.
- Evitar ropa, zapatos y calcetines muy ajustados que compriman las extremidades.
- Descansar adecuadamente. El reposo es fundamental: ocho horas de sueño nocturno y, si es posible, una hora de descanso después de comer.

