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Sueño reparador: claves para descansar mejor

El sueño reparador es fundamental para tu bienestar integral. Es aquel que elimina el cansancio acumulado durante el día y proporciona un descanso profundo tanto a nivel físico como mental. Durante el sueño, tu cuerpo atraviesa ciclos que se repiten aproximadamente 4 o 5 veces cada noche, alternando entre dos fases principales: REM y NO REM. Estos ciclos están regulados por tu ritmo circadiano, siendo la luz el factor más determinante.

Las dos fases del sueño:

Fase NO REM (sueño reparador físico): Dura entre 70 y 90 minutos y se divide en 4 etapas. Comienzas con un sueño superficial que progresa gradualmente hacia un sueño profundo y reparador en las etapas 3 y 4, donde tu cuerpo se recupera completamente.

Fase REM (sueño paradójico): En esta fase ocurre el sueño reparador psíquico, durando aproximadamente 20 minutos. Es muy difícil despertar durante esta etapa, que es crucial para tu salud mental y emocional.

Trastornos del sueño más comunes:

1. Insomnio primario: Se caracteriza por la dificultad para iniciar o mantener el sueño durante al menos un mes, acompañado de fatiga, deterioro social y laboral, y malestar general. Para mejorarlo, es esencial adoptar hábitos de higiene del sueño: mantén horarios regulares para acostarte y levantarte, evita bebidas excitantes como café, té, refrescos de cola y alcohol (que fragmenta el sueño), y limita las siestas innecesarias. Si estas medidas no son suficientes, consulta con tu médico.

2. Trastornos relacionados con la respiración: La apnea del sueño es la más común, caracterizada por pausas en la respiración que duran varios segundos o respiraciones muy superficiales. Esto reduce el oxígeno que llega a los pulmones y se reinicia con ronquidos. Aunque muchas personas que roncan no tienen apnea, es importante que un neumólogo realice un estudio del sueño para descartar este trastorno y tomar las medidas necesarias.

3. Trastornos del ritmo circadiano: Resultan de una mala sincronización entre el sueño y la vigilia, causados por cambios de turno laboral o viajes a diferentes zonas horarias (jet lag). Esto provoca somnolencia excesiva o insomnio. Para adaptarte, aumenta la exposición a luz intensa durante las horas de trabajo y mantén oscuridad durante el descanso.

Un sueño de calidad es la base de una vida saludable. Si experimentas problemas persistentes para dormir, no dudes en consultar con un profesional de la salud.

Fuente: Sanitas

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