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Quizás no tienes un problema de peso… sino de retención de líquidos

05/03/13 POR NEOVITALHEALTH | DEJA UN COMENTARIO
Quizás no tienes un problema de peso… sino de retención de líquidos

Aunque hayas dicho esta frase en alguna ocasión cuando no has podido entrar en tu talla habitual ¿Sabes qué es la retención de líquidos?

La retención de líquidos se produce cuando hay una imposibilidad de eliminar de tu cuerpo agua y líquidos de cualquier clase y se superan los niveles del 75%.
Nuestro organismo, a través de un complejo sistema de hormonas, está constantemente ajustando los niveles de líquidos para que se mantengan de forma constante, por eso si se bebe más agua de la cuenta no sucede nada, ya que es eliminada por los riñones en forma de orina o a través de las glándulas sudoríparas.

El problema se produce cuando, por algún motivo, el cuerpo es incapaz de eliminar todo el líquido necesario para mantener este equilibrio, por lo que se produce la retención.

Un aumento de peso inexplicable, piernas o manos hinchadas, debilidad, calambres, hinchazón de tobillos, cara, abdomen, y pesadez en general… todo puede ser consecuencia de una retención de líquidos.

Existen muchos factores y causas que pueden originar la retención de líquidos:

  • Demasiada ingesta de sal en las comidas que favorece la acumulación de agua en el organismo.
  • Una alimentación pobre en proteínas y nutrientes.
  • Exceso de alcohol.
  • Mal funcionamiento hepático, cardíaco o renal.
  • Vida sedentaria, con poco movimiento de articulaciones.
  • El uso de determinados medicamentos.
  • Drásticos cambios hormonales, embarazo o menopausia.
  • Un exceso de calor o de humedad que hace que los vasos sanguíneos al dilatarse, transporten una mayor cantidad de agua hacia los tejidos.

Es fácil detectar la retención de líquidos. Aprieta la zona hinchada durante unos segundos con el pulgar y si permanece durante mucho tiempo la marca es que existe este problema. Cuanto más permanezca la señal de la presión en la piel, mayor retención de líquidos habrá.

Sus principales síntomas son calambres, debilidad, palpitaciones, hinchazón y malestar general. Desde un punto de vista estético, puede provocar celulitis y un aumento de volumen considerable. En muchos casos, se llega a confundir incluso con sobrepeso, por eso las personas que lo sufren se someten a dietas de adelgazamiento erróneas, agravando el problema.

Algunas soluciones fáciles y efectivas para evitar la retención de líquidos:

  • Beber agua– de 1 a 2 litros a lo largo del día-para ayudar a eliminar los líquidos que le sobran al cuerpo. No esperes a tener sed para beber, ya que este síntoma sólo indica que ha comenzado la deshidratación en el cuerpo. Puedes también ingerir zumos e infusiones. Un truco: un vaso justo al levantarte te ayudará a eliminar los fluidos acumulados durante la noche.
  • Comer proteínas pues tras su ingesta el propio hígado genera una sustancia llamada albúmina, que es la sustancia necesaria para que los fluidos no se acumulen en los tejidos.
  • Consumir alimentos ricos en potasio como el plátano y las verduras de hoja verde.
  • Las hierbas y vegetales diuréticos te ayudarán. Los más eficaces son las infusiones de perejil, enebro, hojas de olivo, cola de caballo, caldos de puerros, espárragos frescos y pepino. Todos ellos aumentan la producción de orina.
  • Hacer ejercicio. Nadar, caminar, montar en bicicleta, subir y bajar escaleras…, cualquier ejercicio de estas características en el que haya que mover las piernas, facilita el trabajo a los riñones. Mueve los dedos de los pies hacia arriba y hacia abajo, para que los músculos de las piernas ejerzan una acción de bombeo.
  • Meterse en el agua. Una vez dentro (en el mar, piscina o bañera), mueve las piernas para que los músculos bombeen los líquidos hacia la vejiga. La presión que ejerce el agua facilitará la expulsión a través de la orina.
  • Descansa las piernas y pies. Si la retención de líquidos se acumula en la zona de las extremidades inferiores, recuéstate y eleva los pies al menos una hora por las tardes.
  • No usar ropa, zapatos o calcetines muy ajustados.
  • Descansar. El reposo es fundamental. Ocho horas por las noches y a poder ser una hora después de comer, si tu ritmo de vida te lo permite.
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