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Colesterol bueno y colesterol malo, ¿ángel y demonio?

10/01/13 POR NEOVITALHEALTH | DEJA UN COMENTARIO
Colesterol bueno y colesterol malo, ¿ángel y demonio?

Mantener el colesterol a raya no basta para estar sano. Hay que dar un paso más e intentar conseguir la máxima cantidad posible de colesterol bueno y la mínima del malo, ángel y demonio respectivamente de nuestra salud cardiovascular. En este propósito, la Navidad es una época cargada de tentaciones en forma de exquisitos manjares para el paladar, aunque perjudiciales para la salud del corazón. El colesterol que llevan es el culpable; no sobrepasar la cantidad recomendada de colesterol total reduce el riesgo cardiovascular. Pero ¿es tan nocivo el colesterol? La respuesta es: no. El colesterol consta de dos fracciones distintas: unas partículas son lipoproteínas de alta densidad (“high density lipoproteins” o HDL) y otras son de baja densidad (“low density lipoproteins” o LDL).

Al estudiar sus efectos en el organismo, se ha constatado que las personas con altos niveles de HDL están más protegidas de las enfermedades del corazón, frente a las que tienen bajos niveles de HDL. Por el contrario, niveles altos de LDL se han asociado a un mayor riesgo cardiovascular. De ahí que a las HDL se les conozca popularmente bajo el nombre de colesterol bueno y a las LDL como colesterol malo. Así, podría afirmarse que son el ángel de la guarda que vela por la salud humana y el diablo que intenta sabotearla.

El colesterol malo (cLDL) se oxida y se deposita en las paredes de las arterias, donde se acumula y forma placas de ateroma que se pueden romper y generar un trombo que se desprende, circula por la sangre hasta obstruir una arteria y provoca un infarto de corazón o cerebral (ictus). En cambio, el colesterol bueno (cHDL) no permite que llegue el cLDL de los alimentos al hígado y, por lo tanto, que se oxide y se acumule en las arterias.

Con el fin de protegerse de las enfermedades cardiovasculares es fundamental tener la menor cantidad posible de colesterol total, que no debe superar los 220 miligramos por decilitro de sangre (mg/dl) en una persona sana y que debe ser lo más bajo posible cuando ya se tiene una enfermedad cardiovascular o factores de riesgo que predispongan a desarrollarla.

Pero, además, hay que conseguir la máxima cantidad posible de colesterol bueno (HDL) y la menor de colesterol malo (LDL). De manera habitual, las mujeres parten de una situación ventajosa respecto a los hombres ya que, por naturaleza, sus niveles de HDL son más altos: tienen en torno a 40-45 mg/dl de HDL y los hombres, de 35-40 mg/dl. En cuanto al LDL, un adulto no debe tener más de 130 mg/dl, ya sea hombre o mujer.

Fuente: Eroski Consumer

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